viernes, 16 de octubre de 2009


Recomendaciones teórico-metodológicas para educar en la creatividad Educar en la creatividad


implica partir de la idea que ésta no se enseña de manera directa, sino que se propicia. Para esto es necesario tomar en cuenta las siguientes sugerencias:


1. Aprender a tolerar la ambigüedad y la incertidumbre. El maestro pudiera favorecer en los estudiantes el desarrollar una tolerancia a la ambigüedad dándoles más espacio en sus clases para pensar sobre una situación problemática y estimulándolos a reflexionar desde el principio de la clase.


2. Favorecer la voluntad para superar obstáculos y perseverar. Debemos partir siempre de dos metas, cuando empezamos con un proyecto innovador para la educación, a saber: la primera, ser fieles a los objetivos que deseamos alcanzar;


3. Desarrollar la confianza en sí mismo y en sus propias convicciones. En la escuela se debe cultivar la confianza en sí mismo por medio de indicadores que no siempre sean las buenas notas y el pasar de grado. Otros indicadores que se debieran tomar pudieran ser: la apertura mental, la originalidad, el asumir riesgos, el plantearse preguntas que en determinados momentos pongan en duda el conocimiento que se está trabajando, entre otros.


4. Propiciar una cultura de trabajo para el desarrollo de un pensamiento creativo y reflexivo. El maestro que desea lograr un clima donde los alumnos aprendan a pensar y crear mejor, debe trabajar duro. A veces los resultados alcanzados no son los esperados o no son tan gratificantes en un período corto de tiempo, pero hay que seguirle poniendo todo el empeño, ya que las huellas formadoras que se dejan en los alumnos trascienden el presente y se recogen en el futuro.


5. Invitar al alumno a trascender el presente con un proyecto futuro. El maestro creativo constantemente se anticipa a la siguiente clase. Todavía no ha finalizado la clase y él ya está viendo qué recursos pedagógicos va a emplear para que la próxima sea de mejor calidad. Además, se acompaña de una forma de ver la vida optimista. Esta anticipación se relaciona mucho con el disfrute por el proceso de enseñar más que por los resultados que pueda obtener. También invita a sus alumnos a creer que toda idea soñada puede ser una idea posible.


6. Aprender a confiar en lo potencial y no sólo en lo real. El profesor debe confiar en las capacidades potenciales de sus alumnos y no solamente en las reales. Debe favorecer un enseñanza desarrolladora y colaborativa donde lo que el alumno puede realizar con su apoyo pueda hacerlo el día de mañana solo.


7. Vencer el temor al ridículo y a cometer errores. Debemos enseñar a nuestros alumnos a vencer el temor al ridículo y a cometer errores, ya que esto representa romper con reglas establecidas. En el caso del temor a cometer errores es importante aprender a reciclar los mismos como fuente de aprendizaje. Además, evitar que el alumno tenga miedo a equivocarse ante el maestro por razones como la siguiente: perder su cariño, romper con la imagen de buen estudiante, contradecir el método de aprendizaje que sigue el educador, etc.


8. Desarrollar tanto en nuestros maestros como en nuestros alumnos, una actitud diferente ante la responsabilidad del proceso de enseñanza - aprendizaje. Los alumnos deben tomar poco a poco la responsabilidad de su propio aprendizaje, en la medida en que desarrollen una motivación

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